La duración de un tratamiento de logopedia dependerá de varios factores, en especial del tipo y gravedad de la dificultad, la edad y características del paciente, la frecuencia de las sesiones y el nivel de colaboración e implicación, tanto de él mismo como del entorno familiar. Lo importante no es tanto el tiempo, sino la constancia y continuidad, que son las que aseguran los progresos.
Cuando el logopeda considere que se han alcanzado los objetivos establecidos, procederá a dar el alta al paciente.




