La evolución mejora cuando existe constancia: asistir regularmente a las sesiones, practicar los ejercicios en casa y seguir las recomendaciones del logopeda permite consolidar los avances y acelerar los resultados. La evolución suele ser progresiva: puede incluir avances rápidos, etapas de estabilidad o momentos de mayor esfuerzo. Todo el proceso se monitoriza para ajustar los objetivos y mantener la mejora constante.